domingo, 16 de junio de 2013

Detrás de Manuel

En una oscura noche de domingo Manuel se encontraba en su cama. Tendido con la mirada puesta en el infinito vacío. Estaba completamente escaso de valor en ese momento. No era siquiera capaz de pensar.
Viciado en el silencio
Preso de del mismo
Simplemente se encontraba ausente. Miraba el cielo y envidiaba la paz y la libertad que reflejaba
Como gran amante de las cosas simples buscaba poco pero no encontraba nada
Se despidió de personas, de recuerdos, de sensaciones, de dolores (muy pocas veces)
Lo que Manuel en verdad quería era despedirse de todo.
Pensaba cuán lleno de personas está el planeta, intentaba imaginar historias de otras culturas. Sufrimiento de los demás, forma de vida, motor de vida, sostén, expectativas y sueños.
Buscaba en su propia interioridad una fuerza para hacerla salir. Un motivo que sea tan vasto que lo invite a vivir. Había amado a una mujer, pero como todo en su vida, quedó disuelta en el tiempo.
Su presente lo agobiaba de forma constante, el vacío lo torturaba. Gritaba por dentro con toda la capacidad de sus pulmones.
Después de volver ligeramente a su conciencia, bajó las escaleras, tomó el arma que su abuelo guardaba en un antiguo mueble de la sala y se dirigió afuera y luego a la casa de huéspedes.
Entró y todos dormían.
Invadido de una furia incontrolable disparó varias veces a todos los que ahí se encontraban. Los contemplo un buen rato en silencio y volvió a su cuarto con un paso tranquilo como si tuviese la sangre helada.
Se sentó en su cama de nuevo con la mirada fija en el vacío. Volvió el dolor insoportable y Manuel supo que era el final. Miró la foto de su amada, la escuchó en su mente y después de poner el arma en su cabeza, dijo adiós.

2 comentarios:

  1. Es como muy, real, muy impresionante. Es un muy ben texto tocaya. Espero que andes bien, te amo♥

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